La elegida de la Muerte: fantasía épica en España

Por Ana Morán Infiesta

elegidadelamuerteHace unas semanas apareció publicada la novela La elegida de la Muerte. Öiyya, editada por Ediciones B, y que supone el debut como novelista de la periodista radiofónica Virginia Pérez de la Puente. Aprovechando esta circunstancia hemos charlado con su autora sobre esta novela y lo que representa para ella. Y a continuación os ofrecemos una valoración del libro.

Pasadizo: ¿Cómo se siente una al ver cómo su primogénito da los primeros pasos en el mundillo comercial?

Virginia Pérez de la Puente: Pues orgullosa como una madre. Bueno, no he tenido hijos, pero imagino que será algo similar... Veo a mi niña en las librerías y se me pone sonrisa de "ay, qué mona es" (risas). No, en serio: mucho orgullo, mucho cariño, y también un poco de miedo por no saber lo que va a pasar y, sobre todo, lo que va a pensar la gente de ella.

P: Publicas una novela centrada en un género poco cultivado en nuestro país (salvo muy honrosas excepciones) y además eres mujer. ¿Has visto prejuzgada tu obra por alguno de esos dos factores?

VPLP: Sí, aunque una vez que ha salido la noticia tengo que reconocer que sólo ha sido en positivo. El hecho de escribir fantasía épica en España hace que sea más difícil publicar, pero una vez que una editorial ha apostado por mi libro reconozco que las reacciones han sido muy positivas, los amantes del género lo han recibido con expectación y muy dispuestos a darle una oportunidad. El hecho de ser mujer creo que ha provocado que algunos me vieran como a la nueva Laura Gallego, quizá el ejemplo de escritora de fantasía española más conocido, y que por tanto ese prejuicio que ya existe hacia la fantasía como "literatura para jóvenes" se acentuase todavía más. No es que me moleste especialmente, pero tengo miedo de que los que creen que escribo novelas destinadas al mismo público que Laura se lleven un susto al leer La elegida de la Muerte, que está orientada a un público adulto.

P: Centrándonos en la novela, ¿cómo surgió la idea de la misma y todo el marco en el que se desarrolla? Porque este último se nota muy trabajado a la par que resulta sencillo ir ubicándose en él, lo que no siempre es fácil en entornos creados de cero.

VPLP: Yo ya tenía la experiencia de haber creado mundos para las primeras novelas que escribí, y lo había hecho con todo lujo de detalles, desde el clima hasta la orografía pasando por la religión y las costumbres, las razas y hasta las comidas, y había encontrado que eso acababa lastrándome a la hora de desarrollar la narración: quería poner todos los detalles, quería dar al lector la misma información que yo tenía, y eso jugaba en contra del dinamismo de la historia. De modo que cuando me enfrenté a la primera página en blanco de La elegida de la Muerte hice justo lo contrario: imaginé un par de cuestiones generales, un contexto geopolítico, y me puse a escribir. Y la misma historia me fue dando los detalles conforme escribía, hasta que el mundo ha acabado teniendo la misma entidad que uno creado con todo lujo de detalles, pero con la diferencia de que en este caso se los voy dando al lector cuando los necesita, sin abrumarle con descripciones detalladísimas y larguísimas que sólo confunden y cansan. Evidentemente todo tenía una forma desde el principio, pero intenté no concretar muchas cosas hasta que la novela me las fuera solicitando precisamente para no aburrir ni cansar al lector. Al final, como te digo, el mundo tiene todos esos detalles, y muchos más que aún no he contado, pero el lector creo que no se agobia al intentar aprehenderlos todos juntos.

diseoiaP: Relacionado con este mismo marco, en tu biografía se señala que esta es la primera novela centrada en el continente de Ridia, o lo que es lo mismo, no es una obra "única". ¿Qué les dirías a esos lectores a los que ciertas malas experiencias les hacen tomar la postura de "sólo me compraré sagas que estén ya terminadas y publicadas"?

VPLP: Que no tengan miedo, porque en realidad La elegida de la Muerte es una novela independiente y auto conclusiva. Es cierto que después de escribirla me di cuenta de que sólo era el primer capítulo de una historia mucho mayor, pero nadie que lea esta novela va a cerrarla pensando que la historia no ha terminado: la novela empieza y acaba, y sólo el tiempo dirá si la historia mayor que hay en mi cabeza y que ya he empezado a plasmar en otras novelas verá la luz.

P: ¿Qué me dirías si te confesase que, pese a que soy lectora de fantasía, hay detalles de la aventura de Issi que me recordaron más al noir norteamericano de los años cuarenta que a la fantasía épica o no épica?

VPLP: Bueno, La elegida de la Muerte tiene elementos de muchos otros géneros. En realidad yo intentaba escribir fantasía, pero no quise centrarme en el esquema clásico que propuso Tolkien, puesto que me parece que ya está demasiado trillado y se ha usado tanto que ya se ha quedado "rígido". ¿Por qué la fantasía no va a usar recursos del cine negro, o de la narrativa expresionista, o de la comedia costumbrista, o de las películas de humor absurdo? Cuando me enfrento a una escena no pienso "es fantasía, hay que hacerla así", sino que trato de utilizar el recurso que mejor le venga al contexto y al personaje, sea o no propio de la literatura de género. Los géneros están para romperlos, para superarlos, para darles vida a partir de otros géneros, no para ceñirse a ellos y matarlos a base de repetir siempre los mismos clichés, siempre los mismos esquemas, siempre los mismos recursos. Precisamente romperlos era lo que pretendía, aunque la novela, en sus fundamentos, sea de un género fantástico puro.

P: Ya que mencionamos a su protagonista, debo confesarte que para mí uno de los puntos fuertes de la novela es que los personajes son muy humanos, con los que es tan fácil identificarse como sentir ganas de estrangularlos. ¿Buscabas intencionadamente huir del tópico o simplemente eres de esos autores que prefiere hablar sobre gente "normal", aunque sus historias transcurran en entornos fantásticos?

VPLP: Creo que en este género uno de los grandes lastres que ha habido ha sido la deshumanización de los personajes. El esquema típico de Tolkien, usado hasta el hartazgo por cientos de autores después, proponía varios factores que fomentaban precisamente eso: la lucha del Bien contra el Mal (con mayúsculas) enaltece a los héroes hasta que superan su humanidad y hace de los malvados seres infrahumanos; la introducción de las (ya) típicas razas humanoides, elfos, enanos, hobbits, orcos, trolls, etc., hacen de los humanos meras anécdotas; e incluso los humanos son superiores a los humanos normales, tienen un don, una característica, algo que los diferencia de la Humanidad (su magia, su fuerza, su inteligencia, su nacimiento, lo que sea). Eso, un recurso muy propio de la fantasía que proviene de los antiguos cantares de gesta o de la novela de caballería, creo que ha acabado jugando en contra de este género: puede ser entretenido leer acerca de un héroe supremo, pero al final creo que el lector acaba buscando alguien con quien identificarse, y es difícil identificarse con un ser superior.

Yo busco personajes humanos, tanto en raza como en inquietudes, sentimientos, reacciones. Me gusta escribir sobre gente corriente, como tú y como yo, que reacciona como gente corriente cuando se enfrenta con las dificultades de la vida. En nuestro caso puede ser la hipoteca, el trabajo, la plaza de garaje o la enfermedad de un conocido; en el suyo, una guerra, un apocalipsis, una amenaza superior; pero al final acaba siendo una dificultad ante la que tienen que reaccionar, y esa reacción yo pretendía que fuera netamente humana. Al fin y al cabo, un héroe, al menos a mi juicio, no es más que un humano que ha tenido mucha suerte...

P: Para acabar con los personajes, ¿te has encontrado con alguno que haya despertado reacciones en los lectores que te hayan sorprendido?

VPLP: La verdad es que por el momento los comentarios que he leído están completamente de acuerdo con los que yo me hice a mí misma cuando creé a esos personajes. Me ha encantado ver que he conseguido plasmar en sus caracteres lo que yo quería, puesto que la gente ve en ellos lo mismo que yo veía... No voy a comentar gran cosa porque sería spoiler, pero los comentarios acerca de Issi, Keyen y Tije, quizá los más destacados por el momento, son exactamente como me había imaginado que serían, y eso es una auténtica satisfacción.

P: Otro elemento que me ha sorprendido gratamente es el manejo que haces del tempo narrativo. ¿Cómo decidiste correr el riesgo de trabajar con capítulos tan cortos?

VPLP: Quizá porque en muchas novelas que he leído y que me han apasionado he visto un detalle que no me gustaba, y era el hecho de ver cómo el autor deja una trama en suspenso y se centra en otra durante páginas y páginas, dejando la anterior casi olvidada. Es un recurso que utilizan a propósito, claro, pero a mí personalmente me disgustaba tener que olvidar una trama para centrarme en otra que, en ese momento, no me apetecía leer, que lo que me apetecía era seguir con la primera. Otra cosa que me molestaba de muchas novelas era tener que retroceder en el tiempo: algunos autores escriben una parte larga de una trama, la dejan, cogen la otra trama y obligan al lector a rebobinar días, meses o incluso años para seguir esa trama, cuando a mí me parecía más lógico que lo que ocurriese en el mismo tiempo fuese contado a la vez. Lo que intenté fue no dejar que el lector olvidase la trama principal, que es la de Issi y Keyen, pero al mismo tiempo darle la trama política y dársela "en tiempo y forma": si un rey está planeando una invasión justo cuando Issi está cabalgando hacia el norte, ¿por qué voy a contar todo el viaje de Issi y después decirle al lector "ahora retrocede cinco días: esto es lo que estaba sucediendo cuando Issi hacía tal cosa"? Preferí cortar el viaje y contar lo que estaba ocurriendo. Pienso que ayuda a dar dinamismo a la narración, que no dar saltos temporales ayuda al lector a comprender la historia en su conjunto, de forma lineal, y que aligera la historia al cortarla y retomarla sin necesidad de que el lector haga memoria para recordar qué ha sucedido cien páginas atrás. Y alargar un capítulo de forma innecesaria me parece un gasto de palabras y jugar con la paciencia de un lector que a lo mejor no quiere saber cómo cae el sol a través de las hojas de los árboles o la textura de la parte posterior de esas mismas hojas (risas).

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P: Sé que, además de autora, eres lectora de fantasía. ¿Crees que esto puede ser un arma de doble filo, bien porque uno pueda sentir cómo las lecturas que cultiva contaminan su obra, bien porque quienes te conozcan como "lectora" puedan hacerse una idea equivocada de tu novela?

VPLP: Uno escribe lo que lee. Eso es un hecho, y además es necesario: una persona que no lee no poseerá los recursos que necesita para desarrollar una historia. Sin embargo, un escritor debe saber superar esa necesidad de imitación, saber usar esos recursos haciéndolos propios. Como decíamos antes, yo intenté utilizar recursos de otros géneros e incluso de obras que no tienen nada que ver con la literatura (cine, televisión, pintura...). Cuando escribes, tienes que intentar "descontaminarte" para no hacer una mera imitación de lo que has leído, pero al mismo tiempo lo que lees te da las armas que tienes que emplear para desarrollar una obra. No creo que quien me conozca como lectora se haga una idea equivocada de mi novela, porque he leído muchas cosas de géneros muy diferentes y es imposible hacer algo "parecido a" todo lo que he leído, sería un galimatías sin sentido.

P: ¿Cómo fue el proceso de gestación de la obra?

VPLP: Casi no hubo, pero fue por las circunstancias a las que me enfrentaba en ese momento. Esta novela fue un reto personal: decidí presentarme a un concurso literario, pero no tenía ninguna novela que se ciñese a las bases, de modo que tuve que empezar de cero y con un tiempo muy limitado. De modo que ideé la historia general en un día, hice el esquema un poco más detallado en otro, y escribí la novela en unos cuarenta y cinco días, aproximadamente. Aunque después de eso la he revisado, claro, y he desarrollado mejor una de las tramas, que se había quedado bastante coja. Pero al no tener tiempo para pensar mucho, me dejé llevar bastante por la intuición y por lo que me pedía el cuerpo.

P: Por cierto, ya que lleva unos días en el mercado, ¿qué tal está funcionando?

VPLP: Mucho mejor de lo que yo me atrevía a imaginar, la verdad. No tengo cifras de ventas, pero sé que en los primeros días se agotó en varias grandes superficies de ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia o A Coruña, por poner sólo algunos ejemplos, y que ha estado entre las novelas más vendidas de los últimos quince días de junio en algunas librerías on-line. Aún no han salido muchas críticas, pero las que hay son muy positivas: algunas han llegado a calificarla de "novela imprescindible", o de "una lectura que los amantes del género no se pueden perder", e incluso he leído por ahí que "se nota la frescura de ideas". Lo cual, por supuesto, es algo casi tan increíble como el mero hecho de verla publicada...

diseoiP: ¿Tendremos más Ridia en un futuro?

VPLP: No depende sólo de mí, por desgracia. Yo ya tengo escritas otras dos novelas ambientadas en ese mundo, y la historia que hay en mi cabeza y que parte de La elegida de la Muerte ocupa unos seis libros. Sin embargo, sólo verán la luz si a los lectores les gusta lo suficiente como para querer continuar paseando por Svonda, Thaledia, Tilhia y Monmor, o incluso aventurarse más allá, hasta Phanobia, Novana y Dröstik.

P: ¿Piensas meter un glosario de personajes en este segundo libro, porque, al menos yo, en La elegida de la Muerte lo hubiese agradecido?

VPLP: Pensé que lo más difícil de la novela eran los lugares y las épocas, y por eso hice dos mapas y una explicación del calendario, para ayudar a la comprensión del lector; sin embargo, si es necesario hacer un glosario de personajes lo haré, por supuesto.

P: Me gustaría hacerte un par de preguntas un poco alejadas de la novela en sí. Lo primero, ya que eres autora novel, es ¿qué consejo le darías al escritor aficionado que sueña con ver un día publicada su obra?

VPLP: No sé yo si soy la persona más indicada para dar consejos, puesto que yo misma soy una autora novel que acaba de empezar en esto de la literatura... Sólo puedo decir lo que a mí me ha funcionado: en primer lugar, escribir lo que a uno le apetezca, escribir para uno mismo. Si no te ilusiona lo que escribes, no lo acabarás o lo acabarás mal, y no lograrás ilusionar a tus lectores. En segundo lugar, leer mucho. Es un tópico, pero si no lees no tienes las armas suficientes para escribir. Y en tercer lugar, saber usar el lenguaje. Esto en gran medida lo da la lectura, pero hoy en día, por ejemplo, la mayoría de la gente no se preocupa por conocer las normas ortográficas o léxicas, y creo que es fundamental saber usar las palabras, que son las herramientas de trabajo, antes de intentar juntarlas para conformar una historia. El corrector del Word no hace milagros (risas) ni sabe poner las comas, las conjunciones, los puntos en su sitio. Igual que un albañil tiene que saber cómo son los ladrillos y cómo se hace el cemento, un escritor tiene que saber cómo se escribe tal o cual palabra y dónde tiene que ir una coma, dónde un punto, dónde una oración coordinada, dónde una subordinada, dónde una yuxtapuesta. Sin un conocimiento de la lengua es imposible manejarla para formar una obra literaria.

P: También has cultivado el género del relato. ¿En cual de los dos ámbitos de sientes más cómoda y cuál te ha resultado más complejo de manejar?

VPLP: Yo me siento más cómoda en la novela, tal vez porque me relajo más al no estar pendiente de un límite de espacio y porque me da para desarrollar una historia y a unos personajes con calma, dando la información poco a poco y dejando que el lector se sumerja tranquilamente en lo que le estoy contando. El relato tiene el encanto de lo inmediato, y hay que tener mucha maestría para contar una historia completa en un espacio tan reducido. Me gustan ambos géneros, aunque la novela me apasiona mientras que el relato simplemente me encanta... En cuanto a la dificultad, he encontrado muchas en ambos, aunque quizá el relato me resulte más complejo porque tengo menos libertad para desarrollar la historia.

P: ¿Estás involucrada en más proyectos que la continuación de La elegida de la Muerte?

VPLP: Siempre estoy metida en algo, es que me meto en todos los charcos (risas). Sí, aparte de Ridia estoy en otros muchos mundos, uno de ellos el nuestro. Estoy terminando una trilogía mano a mano con Silvia Barbeito, una buena amiga y escritora, ambientada en el mundo del fútbol de elite y la investigación forense (aunque, pese a lo que pueda imaginarse por el tema, es comedia sexual, no novela policíaca), y también estoy con la segunda redacción de otras dos novelas de fantasía que no tienen nada que ver con Ridia. Además, estoy metida en varias antologías de relatos que, espero, verán la luz dentro de muy poquito.

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P: Tengo una duda acerca de tu obra que me corroe, pero que puede calificarse de spoiler severo (ruego encarecidamente a quien no se haya leído el libro que se salte esta respuesta). ¿Eres fan del Sandman de Neil Gaiman? Porque los dos trabajáis con personificaciones de conceptos abstractos como el Azar, la Vida o la Muerte. Incluso en ambos casos no presentáis a la Muerte como una figura siniestra.

VPLP: Ya me ha pasado en más ocasiones de las que puedo contar que me han preguntado si "me he basado en tal o cual obra" o me han comentado que "eso lo has sacado de aquí o de aquí". En algunos casos era cierto, me había inspirado en algún detalle de algún otro autor, pero en la mayoría siempre acabo pensando lo mismo: maldición, ya he vuelto a plagiar a alguien a quien no he leído... En este caso me temo que es así. Me gusta Gaiman, pero he leído muy poquitas cosas de él, y Sandman no es una de esas cosas. De hecho no fue sino hasta después de prestar el primer borrador de La elegida de la Muerte a un par de amigos que me explicaron que Gaiman juega exactamente con lo mismo que yo... La verdad es que por un lado me da rabia, puesto que, aunque ya sabía que está todo inventado, pensaba que mi historia era un poquito original; por otro, qué demonios, haber tenido la misma idea que Neil Gaiman es algo magnífico (risas).

P: ¿Hay alguna cosa más que quieras añadir?

VPLP: No, supongo que simplemente animar a aquellos que hayan visto la novela a que la lean y que me den su opinión, sea buena o mala, puesto que eso es lo que espera cualquier escritor y lo que más nos ayuda a mejorar. Y en esto, como en todo, uno nunca deja de aprender...

 

continentederidia

 


La elegida de la Muerte. Öiya, de Virginia Pérez de la Puente.

Título: La elegida de la Muerte. Öiya.
Autor: Virginia Pérez de La Puente
Pie de imprenta: Barcelona: Ed. B, 2010
Género - materia: novela - fantasía

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Si el lector, condicionado por su portada, espera encontrar en La elegida de la Muerte. Öiya (2010) una historia maniquea con buenos muy buenos y malos muy malos, o una aventura de espada y brujería, mejor que se busque otra obra que satisfaga mejor esos gustos. Porque si por algo cabe destacar desde su mismo inicio esta novela es por no estar protagonizada por héroes al uso: Issi, por muy mercenaria que sea, dista mucho de ser la típica heroína de fantasía épica o la "Elegida" que cualquier lector pueda tener en mente. Es un rol más humano, más interesante y más complejo que cualquiera de esos, hasta el punto de que a quien esto suscribe se le acerca más a un personaje de novela o del cine negro que al tipo de carácter que encontramos por lo general en este tipo de obras. Como ocurre con muchos de ellos, la casualidad provoca que Issi se vea inmersa en una trama que va mucho más allá de lo que el común de los mortales pueda abarcar; la única diferencia es que es un extraño tatuaje y no un maletín lleno de dinero, o ser el inoportuno testigo de un crimen, lo que vuelve del revés la vida de la protagonista, y la locura en la que se ve inmersa es una guerra ente reinos en lugar de entre bandas rivales.

Pero no es la protagonista la única que huye de los tópicos, tanto de los de la fantasía de corte más "simplista" (entendiendo esto como mostrar un mundo en blanco y negro, no como una carencia de calidad literaria), como los de la más compleja que, en ocasiones, peca de recrearse en el lado oscuro de los personajes. Los actores de esta historia se perciben con facilidad como seres de carne y hueso. Nada es blanco o negro porque, directamente, no hay malos, solo personas a las que la vida ha colocado en bandos opuestos. No hay personajes odiosos, aunque hasta la protagonista tiene momentos en que la estrangularías, pese a que alguno nos pueda resultar patético, estúpido o irritante. Y no los hay porque son humanos, como humanas son sus reacciones. Hacía tiempo que, como lectora, no tenía esa agradable sensación de poder conectar con toda una parrilla de personajes, de entender sus reacciones (aunque estas no sean siempre racionales o no tenga por qué compartirlas) y de no sentirme obligada a que me caiga bien un personaje concreto porque el autor ha decidido que es el " mas molón del mundo" (perdónenme el vulgarismo), aún corriendo el riesgo de que ese compelimiento se vuelva en su contra (se me viene a la memoria el caso de la Yennefer de Geralt de Rivia, personaje odiado por bastantes seguidores de la serie). En resumen, hacía tiempo que no lo pasaba mal por tantos y variados personajes, y en una historia ubicada en un mundo azotado por la guerra y las conspiraciones políticas eso es clave para que todo funcione como un mecanismo brillantemente engrasado.

Como clave es también el manejo del tempo narrativo del que hace gala la autora. Se nota que estamos ante alguien que ha leído bastante fantasía moderna y ha sabido captar lo bueno y lo malo de muchos de estos autores. Esto se traduce, por un lado, en que, pese a ser una historia que forma parte de un todo mayor, al leer la última página el lector tiene la sensación de que se cierra una historia. Puede que queden hilos sueltos del macro-escenario en que se ubica, pero no quedamos con esa incómoda sensación de historia inconclusa, demasiado común hoy en día. En lo que se refiere al tempo narrativo propiamente dicho, Virginia Pérez de la Puente demuestra un manejo del mismo que sorprende en una escritora novel. Haciendo uso de la tercera persona subjetiva -lo que muchos conocen hoy como pov (1)-, la escritora corre el, aparente, riesgo de decantarse por capítulos cortos (de un par de páginas incluso). Si bien tal estructura puede chocar en un primer contacto, a medida que vamos avanzando en la lectura se va demostrando la más idónea al permitir al lector estar siempre al tanto de lo que ocurre en cada uno de los escenarios de la trama, amén de dotar a la historia de un ritmo vivaz. Aunque tampoco podemos desdeñar el hecho de que esta ordenación facilite la introducción de elipsis narrativas que ayudan a evitar esos baches que suponen, en ocasiones, los "momentos de taberna" o las pormenorizaciones demasiado profusas de los viajes. Si a esto le añadimos un estilo rico en recursos y manejo de nuestra lengua, pero que huye del barroquismo innecesario, tenemos una novela que se devora más que leerse, y nada más terminar te deja con ganas de más historias sobre la Ridia (continente en que se desarrolla la historia), amén de planificando una relectura que te permita saborear mejor ciertos detalles o aclarar teorías personales sobre algunos sucesos acaecidos o de los personajes, misteriosos o no.

Dejando a un lado ya las envolturas formales, aprovechemos para dar unas pinceladas sobre la ambientación de la misma. Hay un aspecto de la novela en la que la escritora no se aleja de la moda actual, y es la tendencia a hacer uso de un elemento sobrenatural que en el momento en que se desarrolla la historia se creía perdido o en franco declive, a raíz un suceso histórico catártico. En este caso, y sin desvelar demasiado el hecho causante, sería el denominado Ocaso, que trajo un cambio en las religiones imperantes. Si bien aquí este ingrediente sobrenatural no es un elemento mágico, o una raza singular (no hay elfos, magos ni nada por el estilo, solo humanos), sino algo más esotérico, más místico incluso, y que no revelaré en aras de dejar que el lector llegue lo más virgen posible a la lectura de la novela. De este modo, el componente irreal está presente en la historia pero toma cuerpo de tal modo que no satura, que no se hace presente en exceso ni incoherente, con lo que, incluso, los enemigos acérrimos de la "magia de caldero" podrán disfrutar de la lectura de La elegida de la Muerte. Öiya.

Poco más queda por señalar sin tener que entrar en detalles, salvo que la querencia de la autora por los nombres endiablados puede estresar a más de un lector, que no termine de poder imbuirse en la trama por estar en exceso pendiente del quién es quién, más aún cuando se ha prescindido del habitual glosario de personajes, que hubiese sido un buen acompañamiento para los mapas que sí incluye el libro.

* En la primera edición del libro, el segundo de los mapas presenta varias de las letras borradas. Se puede descargar una versión corregida del mismo en la web oficial de Virginia Pérez de la Puente: http://virginiaperezdelapuente.com/

 

Ana Morán Infiesta (Gijón. España)

(1) Point of view: punto de vista.